Según informa la agencia EFE, Siria está intentando recuperar una línea férrea que unía este país con Jordania y La Meca y Medina en Arabia Saudí. Esta infraestructura de más de 1300 kilómetros y pensada para facilitar la llegada de peregrinos a los lugares santos del Islam, fue terminada a comienzos del siglo XX pero la primera Guerra Mundial dejó fuera de juego a este tren. Curiosamente el famoso Lawrence de Arabia fue uno de los primero en dinamitar parte del trayecto.
Damasco, la capital de Siria, suele ostentar con orgullo el título de la ciudad existente más antigua del mundo, y está habitada desde varios miles de años antes de Cristo. Pero su larga historia ahora está amenazada con varios proyectos de modernización, en particular por cambios en la llamada “Ciudad Vieja”. Hay una interesante cobertura del tema en Global Voices (por ahora, sólo en inglés).
Fuente: Blog de Viajes